lunes, 10 de julio de 2017

Alfonso Bautista

Alfonso Bautista, el último arévaco

A principios de año, Alfonso Bautista, propietario de Urgull, le propuso a Alberto Carrasco matricular al caballo en el Gran Premio Claudio Carudel. “Tú estás loco”, le contestó el preparador, pensando que se trataba de una broma más de su cuñado. Alfonso insistió: “Mira, después nos va a tocar reengancharlo y eso me va a costar una pasta”. Al final se salió con la suya, Urgull correrá el Carudel y el clan Bautista-Carrasco-Gelabert volverá a soñar con una victoria que sería especial para toda la familia.

LOS ARÉVACOS

El padre de Alfonso, el señor Isidro, trabajó durante años en el hipódromo de La Zarzuela haciendo un poco de todo. Sus dos hijas acabaron casándose con dos jockeys, Alberto Carrasco y Tolo Gelabert, tipos curtidos a los que Alfonso, convertido en cuñado de ambos, admiraba desde niño: “Es que los jockeys tienen mucho mérito. A mí me daba miedo montar y cuando Marcos Carrasco, el maestro, me decía que tenía que galopar a Bookmaker o a Oropéndola (la de la cuadra Edemi) lo pasaba fatal. A Julio César, el mejor caballo de la cuadra, ni me arrimaba de la mala leche que tenía. Me di cuenta rápido de que aquello no era lo mío, pero ellos eran valientes de verdad. Alberto, después de venir de la Venta de la Rubia, tuvo una lesión muy grave, no le daban montas y tuvo que empezar de cero, pero fue capaz de ganar el Derby con Cullinan, el Hispanidad con Cañal y la Poule con Sherman”.

Muchos años después, Bautista alcanzó un sueño: convertirse en propietario. En 2007 fundó junto a tres amigos la cuadra Arévacos, bautizada así en honor al pueblo prerromano que habitó al sur del río Duero y dio supuestamente origen al topónimo madrileño de Aravaca. Alberto Carrasco sería el preparador. Los colores los eligió Tolo: la chaquetilla malva de Mendoza y la cruz de San Andrés roja de Rosales, igual que la gorra. Aparentemente, una combinación ganadora, pero los resultados tardaron en llegar: “El primer yearling que compramos fue Cuba. La yegua era maja y nos lo pasamos divinamente; luego llegaron Ronsito, Kalanda -que nos dio nuestra primera victoria- y Prilban. Éste era malísimo y un verano hicimos un trato con Roberto López, que se marchaba con sus caballos a Sanlúcar. Le dije: llévate a Prilban y, si eres capaz de ganar con él, te compramos el yearling que tú quieras. Prilban ganó y a los quince días apareció Roberto con el potro prometido. Es enano, le dije sorprendido. Pues ya verás lo que te vas a divertir con él, me respondió Roberto. Aquel potro se llamaba Kayseri y, aunque nunca llegó a crecer demasiado, se convirtió en el primer caballo notable de los Arévacos, ganó cuatro carreras y perdió el Gran Premio de Dos Hermanas por solo una nariz: “Era pequeño pero tenía mucho corazón, mucha voluntad. Se lesionó con cinco años, lo llevamos a una finca y allí murió poco después”.

El gran Urgull después de ganr en La Zarzuela
con José Luis Borrego. Imagen: Haglita


Los siguientes caballos de la cuadra (Sacramento, Scarlatti, Neska, Cortizada, Caramelo, Capitán, Hanibal o la pobre Siracusa, que se dejó la vida en la pista el día de su debut) pasaron con más pena que gloria por el hipódromo. Desde el triunfo de Super Nena en junio de 2012 hasta el logrado por Ramallah en diciembre de 2013, los Arévacos encadenaron 56 carreras sin ganar. La cuadra era muy deficitaria, los socios de Alfonso ya no podían asumir su coste y solo él, con una moral irreductible, decidió seguir adelante confiando en que la suerte alguna vez cambiase.

URGULL

Si Kayseri parecía liliputiense, Urgull es un gigante. Era un potro tan desmesurado que incitaba a la desconfianza: “Me lo ofreció su criador, Alfonso Quereda, porque ni siquiera pensaba llevarlo a la subasta, y me lo quedé. Era feo y grande, con una tripa enorme. Pero ya que estaba en la cuadra, había que intentar algo con él y lo debutamos en La Teste en 2100 metros porque pensamos que tendría distancia. Después lo llevamos a Sanlúcar con Salguero y allí Lucía (Gelabert) me advirtió que hasta los 1400 era capaz de seguir a Collio Side. Hay que galopar mucho para seguir a Collio Side en Sanlúcar, pensé entonces, así que nos planteamos bajarlo de metros”. Desde que lo hicieron, Urgull no ha perdido una sola carrera. Suma cuatro victorias consecutivas en Madrid en las que ha exhibido una cualidad solo al alcance de los mejores: se sitúa en cabeza, marca un ritmo selectivo y, aun así, es capaz de cambiar de velocidad al abordar la última recta: “Corre en punta porque tiene mucho tranco y además, como yo no tengo más caballos, está acostumbrado a entrenar solo. Pero en los galopes, si ve un caballo delante, aunque esté a cien metros, a por él que se va”. Urgull ha subido un escalón en cada carrera. De caballo de segunda parte de hándicap ha pasado a caballo de gran premio. “La primera victoria, cuando batimos a Ti Faro, me hizo muchísima ilusión. Y en la siguiente ya batimos a Mind the Gap, que es muy buen caballo aunque tenga una mala cabeza. Estaba matriculado en el Goyeneche el primer día de primavera, pero no lo pudo correr porque se hirió con un clavo y hubo que esperar al Benito Martín, donde llegó muy apurado y, aun así, ganó. Su última carrera la vi muy tranquilo. Lo único que me fastidió fue que no lo pudiese montar Jaime porque tenía un compromiso con otro preparador”.

La deuda se saldará en el Carudel. Todo lo que consiga Urgull quedará en casa porque esta vez Jaime Gelabert sí será su jinete: “Soy su tío, su padrino, y se nos cae la baba con él. Me recuerda a su padre en todo, pero sobre todo en el carácter. No le gusta perder ni a la PlayStation. Para nosotros será un honor correr el Carudel, pero es que además lo podemos ganar. Al principio no pensábamos que Urgull sería tan bueno, pero ya es un caballo de gran premio. ¿La punta? No nos importa que Noozhoh se ponga delante, casi lo prefiero, pero tampoco pasa nada si lo hace Urgull”.

Después el caballo descansará: “Todavía no hace un año que debutó y no hay que abusar de los animales. La idea de correr fuera no me atrae. Una vez fui con mi cuñado a Deauville para ver a Risquillo y allí estábamos los dos solos. Me gusta más ganar aquí, rodeado de mi gente”. Alfonso se refiere a sus amigos de la tribuna norte, a sus hermanas, a sus cuñados. Aunque Tolo, que se quedó sin caballos durante la última crisis del turf y ha tenido que regresar a la hípica, es ahora el gran ausente en la fiesta dominical: “Decepciones en el turf he vivido muchas. Lo peor es cuando se te muere un caballo, como nos pasó también con Izapi, que se quedó en la mesa de operaciones al poco de comprarlo. Y la mayor alegría fue sin duda ver ganar a Ramallah en Dos Hermanas, preparada por Tolo y montada por Jaime. Aquella fue su primera victoria”. Los Carrasco, los Gelabert y los Bautista volverán a reunirse el domingo 19 de junio para animar a Jaime y a Urgull, el gigante que estuvo a punto de llamarse Señor Isidro en memoria de su padre, aunque al final no hubo tiempo para cambiarle el nombre. Será en la carrera que homenajea a Claudio Carudel. Otro gigante. Palabras mayores.

Junio de 2016 (publicado en A Galopar)

Carlos Guiñales 

Desgracidamente, Urgull no pudo participar en el Carudel. Fue retirado el día previo a la carrera al sufrir una gravísima lesión provocada por un clavo que -según denunciaron entonces sus responsables- un desalmado colocó junto a su box con las peores intenciones. El caballo salvó la vida de milagro y, tras una muy lenta recuparación, pudo regresar a las pistas en marzo de 2017. El pasado domingo 9 de julio logró su primera victoria después del calvario. Fue en el hipódromo de Lasarte. Lo montaba Lucía Gelabert y los arevacos volvieron por fin a sonreir.

Lucía Gelabert en el centro, flanqueada por los Arevacos.
Imagen: Hipodromoa