martes, 17 de mayo de 2016

Alberto Remolina



Alberto Remolina: nuevos horizontes


Alberto Remolina, caballista de estirpe. Foto: Gran Premio
Noozhoh Canarias, seguramente el caballo más mediático del turf español en este siglo XXI, descansa de nuevo en Laredo bajo los cuidados de Alberto Remolina. El preparador cántabro intentará en 2016 que Noozhoh vuelva a ser el campeón que fue en el pasado. Lo logró con el casi desahuciado Cielo Canarias y mucho antes lo había conseguido con el inolvidable Young Tiger, caballos tan poderosos como frágiles que necesitaron de un terapéutico invierno en la playa para poder reverdecer laureles

DEL FÚTBOL AL TURF

Por su estatura y complexión atlética, Alberto Remolina parecía destinado a jugar al fútbol. Y durante muchos años lo hizo. Con el Racing de Santander llegó a jugar en Segunda División. Los caballos, durante mucho tiempo, se mantuvieron en segundo plano: “Y eso que en mi familia había mucha tradición. Mi abuelo y mi bisabuelo ya se dedicaban a la cría y compraventa de caballos, y mi padre tuvo el primer purasangre inglés que hubo en Cantabria. Fue Atorrante, un caballo que le compró junto a mi tío al preparador Manolo García para correr en los derbys de las playas. Hasta los 22 años, cuando dejé el fútbol, no empecé a interesarme por los caballos. El primero que tuve fue Alkimia, una yegua que le compré a la cuadra Machín a principios de los años 90. Me especialicé, sobre todo, en recuperar caballos con problemas”.

Durante los años posteriores, que coincidieron con la gran crisis del turf en España motivada por el cierre de La Zarzuela, Remolina participó en las carreras que había en las playas de Cantabria y en el hipódromo de Lasarte con caballos criados en su propia casa y preparados por Ángel Ímaz. Los cita de memoria: Chef de Baie, Grand Dancer, Regatón o Dancing Guard, que ganó el Critérium Internacional de San Sebastián. Mi primera victoria como preparador fue con Suave L´Honneur, montado por Jorge Horcajada, en una segunda parte de hándicap disputada en Lasarte en 2006”.

LAREDO, CAMPO BASE

Alberto Remolina –como sus paisanos Diego Sarabia, César Alonso, Enrique Puente o Eduardo Abejas- siempre ha mantenido la base de operaciones en su propia tierra. Natural de Laredo, es allí donde tiene sus instalaciones: “Las hemos renovado recientemente. Contamos con una pista de fibra para domar potros y un picadero cubierto, pero la recuperación y el entrenamiento de los caballos lo hacemos sobre la playa. La confluencia del agua dulce y muy fría del Río Asón con el agua salada del Cantábrico es ideal para los caballos. Es una playa de 2.400 metros de longitud con una arena muy mullida gracias a las subidas y bajadas de la marea. Podemos entrenar en línea recta o en óvalo, como si lo hiciésemos sobre una pista imaginaria. Se trata de una reserva natural, idónea para la recuperación de los caballos porque allí no sufren ningún tipo de estrés”.

Durante varios inviernos aquel fue el reposo del guerrero Young Tiger, el eterno y, sin embargo, delicado caballo de Javier Gispert: “Conseguimos que se recuperase después de una lesión y cada temporada se pasaba con nosotros cuatro o cinco meses antes de regresar a la competición. Ganó dos veces el Défi du Galop. Después de él, vinieron otros muchos caballos franceses de renombre”. Valiant Blue ha sido, por cierto, uno de los últimos turistas en llegar.

CUADRA EN EXPANSIÓN

Victorias en Toulouse, Bourdeos, La Teste o Deauville, y caballos como Ultime Bere, Vasco Bere, City Bhoy o Trastolillo le han permitido ir creciendo como preparador, pero nunca antes había tenido un plantel de caballos tan potente como ahora. En sus boxes hay una treintena de ejemplares, trece de los cuáles están en entrenamiento (hay tres de su propiedad, dos de la cuadra La Llana, dos de Hispánica y seis de los hermanos Bolaños). Su relación con la cuadra canaria nació a raíz de la lesión de Cielo en la primavera de 2014: Juan Carlos Bolaños quería intentar su recuperación y se puso en contacto conmigo. No había ningún compromiso, pero me visitaron varias veces, les gustó mi método de trabajar y poco a poco fueron enviándome más caballos. Noozhoh pasó aquí el invierno pasado y Cielo fue capaz de volver a las pistas y ganar el Gobierno Vasco, un éxito que intentaremos repetir el próximo año. Lasarte le gusta y será su principal objetivo. De su lesión está muy bien pero es un caballo que piensa demasiado. A medida que se acerca una carrera, le cambia el carácter. Hay que cuidarle porque tiene una mente complicada y siente mucho la presión”.

Los dos campeones de Bolaños. Foto: Gran Premio
Con Noozhoh Canarias, sin embargo, prefiere no marcarse metas concretas: “Llegó en septiembre, le dimos una carrera en Madrid para ver como respondía y nos dejó satisfechos. Si le hubiésemos exigido, posiblemente habría ganado, pero ése no era el plan. Es un caballo que ha tenido batallas muy duras en Europa y le hemos detectado pequeños problemas que debemos ir corrigiendo. No hay nada grave pero iremos paso a paso. Lo más seguro es que reaparezca en primavera en Madrid y después le iremos subiendo progresivamente de nivel”.

Como ellos, el resto de los caballos de la cuadra descansará durante el invierno. El final de la temporada es ideal para hacer balances y perfilar objetivos: Destino Canarias ha dado un valor interesante y será un buen tres años. De Mercenary espero una buena temporada, sobre todo en carreras sobre 1.600 metros. Míster Leonard, que solo costó 9.000 euros, ya ha sido un caballo muy rentable. En Francia ha dado un valor muy alto y le vamos a perdonar el fallo del Gran Critérium. Peslier nos dijo que no le gustó nada la pista blanda. Se le va a castrar y pasará un invierno tranquilo. Los únicos que trabajarán estos meses son algunos yearlings que parecen precoces, especialmente un hijo de Caradak y Bellaside”.

Aunque entrenar en Laredo es un privilegio para él, reconoce que los viajes son a veces incómodos para los caballos. Por eso estudia trasladarse la próxima temporada a Madrid con parte de sus efectivos: “No tengo ningún ejemplar que viaje especialmente mal, pero es muy posible que los caballos que vayan a hacer la primavera en Madrid se queden estabulados en La Zarzuela. Por ahora estamos viendo cuadras, pero nos gustaría probar la experiencia. Estoy muy ilusionado con el futuro porque tengo más caballos en entrenamiento que nunca y hasta ahora no había tenido una cuadra como Bolaños”.
 
Noozhoh Canarias, el descanso del guerrero. Foto: Gran Premio

Nuevos horizontes para Alberto Remolina y para una afición al turf que necesita volver a soñar con el futuro como lo hizo tiempo atrás con caballos como, sin ir más lejos, Noozhoh Canarias.

Noviembre de 2015 (publicado en A Galopar)

Carlos Guiñales



miércoles, 4 de mayo de 2016

Manuel Delgado



MANUEL DELGADO SÁNCHEZ-ARJONA, LA CRÍA COMO MOTOR DEL TURF

Junto a G. Arizkorreta, preparador de sus caballos
Manuel Delgado Sánchez-Arjona entregó hace unos días el premio al ganador de la Copa de Criadores para potros nacionales de dos años. Esta prueba de la competición que él mismo fundó en 1988 para fomentar la cría nacional lleva ahora su nombre. A sus 85 años, es una de las personas más respetadas del hipódromo. El año pasado recibió el Premio Pablo Font y cada domingo asiste a las carreras con la misma ilusión que el primer día, una tarde de primavera de 1941.

ALUMNO APLICADO

Conversando con él, lo primero que llama la atención es su fabulosa memoria cuando rememora al detalle cómo descubrió el turf, el mismo año que se inauguró el hipódromo de La Zarzuela: “Había aprobado el segundo curso de bachillerato con buenas notas y mis hermanos me trajeron al hipódromo como premio. Era el día del Gran Premio de Madrid, pero nunca podré olvidar, a mis once años, mi primera carrera como espectador y a una potra llamada Gris Mine que me sorprendió apareciendo por el verde de la recta final. Aquella imagen me dejó enganchado para siempre”


El hipódromo de La Zarzuela en 1941. Manuel Delgado ya estaba allí. Imagen de ABC

Manuel también recuerda cómo, un año después y ante el asombro de sus amigos del colegio, vaticinó la inesperada victoria de Cuir de Russie en el Memorial: “Lo cual me proporcionó una aureola increíble como pronosticador, no siempre después confirmada” y relata con pasión las hazañas de sus caballos favoritos: Baratissima, Caporal, Rheffissimo, Manola y Teresa, todos caracterizados por su clase, determinación y voluntad de correr”.  De aquellos primeros años de afición también recuerda al jinete por el que sentía admiración: Michel Leforestier, un francés que corría muy bien en punta gracias a su gran sentido del paso y acabó siendo el jardinero del hipódromo de Lasarte cuando se retiró”. Aquel turf era muy distinto del que conocemos hoy: “Las carreras estaban más restringidas y no venía un público tan diverso al hipódromo. Ahora son más populares, aunque cuando Ifniri ganó el Gran Premio de Madrid (1970) coincidía que se rodaba allí una película de Arturo Fernández y cuentan que había en La Zarzuela 10.000 personas”.

UN ENTUSIASTA DE LA CRÍA

En Ciudad Rodrigo, su ciudad natal, está la dehesa donde ha criado toros de lidia y también purasangres. “Empecé criando caballos cruzados con un semental, Longue Carabine, que había disputado el Gran Premio de Madrid de 1962, hasta que pude comprarle a un jugador de Polo una yegua llamada Cavalcata que antes también había sido corredora; y así fue como llegó Marcial, que nunca fue una estrella pero se convirtió en mi primer potro ganador”. El primer gran caballo que salió del Haras de Ciudad Rodrigo fue Higinio, ganador del Memorial de 1984 para su propietario Alejandro Calonje: “Aquel año tenía cuatro potros e Higinio destacaba desde el principio por su agilidad y prestancia; intuía que sería un campeón. Otro de ellos era Alaraz, el primer Alaraz, que ganó once carreras, pero Higinio llegó a convertirse en el caballo que más dinero había ganado en premios en España hasta ese momento”.

En la yeguada se criaron Grimaldo, La Vellés, Olmedo, Chompa, Kundry, Es Vedra, El Jaque o Camille, entre otros. La cría ha sido siempre su gran pasión y, ya al frente de la Asociación de Criadores, puso en marcha nuestra Breeder’s Cup en 1988: “Entonces había cuatro carreras, dos para machos y dos para hembras sobre diferentes distancias. Se trataba de buscar rentabilidad para los dos años de los siempre altruistas criadores y propietarios. De allí salieron potros estupendos como Istmo Blanco, Monet, Bass o Primer Amor, y hembras como Kathleen o Lusitana. En aquella época, a principios de los 90, nacían en España 600 potros al año. Ahora solo nacen 100. Hemos vuelto a los niveles de hace cincuenta años. El cierre del hipódromo hizo muchísimo daño porque desapareció el 80 por ciento de los criadores. Es milagroso que aún los siga habiendo”.

RILKE Y EL SEGUNDO ALARAZ

“Un criador –dice Manuel- es un señor con una afición tremenda, una ilusión enorme, una gran constancia, mucha imaginación y bastante humildad porque la realidad trunca a veces las mejores expectativas. En mi caso, siempre he tenido más afición que medios”. De esa ilusión ilimitada  han surgido recientemente dos magníficos caballos nacionales, Rilke y Alaraz: Rilke, con un físico espectacular, era una estrella en el paddock; nació en Milagro y vino a la finca con dos meses; lo hacía todo bien. Después de ganar el Derby -carrera emblemática para mí como la que más- y aunque ese otoño fue segundo en el Villamejor, tuvo una lesión de tendones le impidió volver a ser el mismo. Ahora ejerce como semental para caballos de deporte en una yeguada abulense donde está muy bien cuidado. El nuevo Alaraz es un caballo con mucho futuro que, posiblemente, acabe ganando tantas carreras como su homónimo. Alaraz sí que ha nacido en mi casa y allí estuvo hasta que, con 18 meses, vino al hipódromo. Esperamos que madure porque es muy voluntarioso y algo infantil. Hay mucha confianza en él”. Ambos pertenecen a la cuadra Claret, una sociedad de cinco amigos entre los que se encuentra el ministro de Cultura, Iñigo Méndez de Vigo, a quien Delgado conoce desde hace unos 35 años: “Coincidimos en una reunión de trabajo, cuando yo era senador por Salamanca y él un joven letrado de las Cortes, empezamos a hablar, descubrimos que nos unía el turf y los días de carreras nos juntábamos en lo que llamábamos el rincón del aficionado, ese lugar privilegiado situado enfrente de la meta y en la parte más elevada de la tribuna sur. Siempre ha sido un excelente amigo, gran aficionado y muy entendido”.

Rilke, ganador del Derby, la victoria que mayor ilusión le hizo.


En Ciudad Rodrigo, Manuel Delgado tiene tres yeguas: una en propiedad (Anysheba, con  nietas ganadoras de Grupo en Francia, una yearling de Diktat y preñada de Lucayan) y dos compartidas con Méndez de Vigo (The Sun Also Rises, con una foal de Caradak y preñada de Rajsaman; y Lamuza, preñada de Alexandros). Además tiene un potro en entrenamiento, Santiz (Diktat y The Sun Also Rises) y dos yearlings: un propio hermano de Santiz y una medio hermana de Alaraz (por Multazem) vendida en la última subasta ACPSIE. Mantiene, por tanto, muy viva su ilusión por las carreras, a pesar del último parón y de la crisis que afecta a la cría en España desde hace dos décadas: “Es muy peligroso que no haya cría nacional porque el propietario queda cautivo del mercado exterior. Lo positivo es que hay caballos nacionales que están teniendo un éxito fuera de España que nadie podría imaginarse. Los hijos de Diktat y Caradak están brillando en carreras de Grupo y los resultados de First Selection, Friné o Sir Andrews son excelentes para una cabaña de solo 100 nacimientos al año. Hay buenas carreras para nacionales pero no hay suficientes caballos. Hay una afición enorme pero faltan propietarios, aunque el resultado de la subasta de yearlings del otro día fue bastante aceptable.”

Manuel Delgado  sabe que el turf español sigue a años luz del de nuestro entorno, condenado a espectáculo para minorías, pero aceptar esta realidad no le hace replegarse en el pesimismo: “No podemos compararnos con Francia porque las tradiciones son distintas. Aquí las fiestas de los pueblos se hacen con toros mientras que allí se hacen con caballos de carreras. A pesar de todo, confío en el porvenir de nuestro turf y en la pronta solución de la apuesta exterior”.

Noviembre de 2015 (publicado en A Galopar)

Carlos Guiñales