lunes, 15 de febrero de 2016

Iván Borrego



Iván Borrego, volver para quedarse
 
La trayectoria como jockey de Iván Borrego se ha visto truncada en varias ocasiones. En 2004, cuando era una de las fustas más preciadas del turf español, dejó de montar por sus problemas con la báscula y la sequía de las carreras. A finales de 2013, después de perder casi 30 kilos para volver a montar –y volver a ganar-, sufrió una caída con Mancala que le apartó de nuevo de las carreras. Su tercer regreso, en la primavera de 2014, concluyó en otoño con la frustración que supuso para tantos profesionales el cierre de los hipódromos. Si algo pide ahora Iván Borrego es continuidad, poder montar cada domingo para demostrar que conserva todo su talento.

HIJO DE JOSÉ ANTONIO, DISCÍPULO DE CALLE

Debía ser tan pequeño que no recuerda la primera vez que se subió a un caballo, pero calcula que con 10 u 11 años ya frecuentaba la añorada -y hoy más necesaria que nunca- escuela de aprendices. Su padre es José Antonio Borrego, que montó a My Mourne en el Arco del Triunfo y era conocido por llevar a los caballos relajados –cuando no directamente descolgados- durante el recorrido para sorprender a última hora. De modo que su mejor maestro estaba en su propia casa. El resto lo aprendió escuchando y observando a Mauri Délcher y Santiago Calle: “Mi padre me transmitió su tranquilidad y siempre me han gustado ese tipo de carreras en espera; me encantaba, por ejemplo montar a Kaliban des Epeire, al que siempre había que llevar muy atrás, a su aire. Pero por las mañanas también me fijaba mucho en Santiago Calle, que para mí era un genio, con un don muy especial; y a Olivier Peslier le he admirado siempre entre los jinetes extranjeros”.

Como todo el clan Borrego (del que forman parte sus primos José Manuel y los gemelos, José Luis y Matías, un poco mayores que él), Iván debutó en carreras con apenas 14 o 15 años, edad a la que logró su primer triunfo con Phantastica en Lasarte en 1995. Fue precisamente allí, en San Sebastián, donde creció como jockey para convertirse en uno de las referencias de nuestro turf. Ganó el Gobierno Vasco (Kantia), el Kutxa (Kantia y Jacira) y el Critérium Internacional (Bangwelu): Jacira era muy galopadora pero Kantia era todavía mejor. Le sobraba temperamento pero tenía mucha clase, un gran cambio de ritmo. En San Sebastián era imbatible. Tuve la suerte de trabajar con Mauri Délcher y de debutar a Suances, el mejor caballo que he montado en mi vida. Gané con él en Lasarte pero entonces era difícil imaginar hasta dónde iba a llegar después”.

LA BÁSCULA

Iván Borrego mide 1’78 metros y siempre ha intentado montar a 55 kilos, pero en el otoño de 2004 no pudo más y anunció su retirada: “No había continuidad en las carreras, solo teníamos la temporada de verano en Lasarte y me costaba mucho mantener el peso. Me faltaba motivación para cuidarme como debía. Dejé de montar en carreras y engordé rápidamente. Llegué a pesar más de 80 kilos, pero seguí trabajando con mi padre y después con Paquito Rodríguez como primer mozo, y nunca dejé de montar en los galopes”.
 
Su regreso en la primavera de 2013, casi nueve años después de la retirada, sorprendió a muchos, pero Iván llevaba tiempo meditándolo: “Decidí empezar a perder peso para sentirme físicamente mejor y, poco a poco, fui viendo que igual podía volver a montar en carreras. José Lopera fue el que más me animó y, al final, acabe reapareciendo con un caballo suyo, Longueiron, y en verano gané dos carreras con Luisianna. Lo curioso es que ahora me cuesta mucho menos mantener el peso que entonces. Como con moderación pero no me privo de nada. Hago bastante ejercicio pero nada de sauna”.
Fue un regreso entorpecido por la fea caída, en plena carrera, que sufrió sobre Mancala en otoño. Se rompió una mano y durante cuatro meses no pudo subirse a un caballo: “Y después, cuando empezaba a montar de nuevo con regularidad, llegó el cierre y tuve que estar parado otros ocho meses. No he tenido suerte. Un jockey lo que necesita es continuidad y hasta ahora me ha faltado”.

GANG OF TEN



Su victoriosa monta sobre Gang of Ten en el Kutxa nos recordó al mejor Iván Borrego, el jinete paciente capaz de llevar a la victoria a una yegua díscola, el discípulo de Santiago Calle, el hijo de José Antonio Borrego, capaz de pasar de último a primero con pasmosa facilidad: “Me hizo mucha ilusión porque fue en Lasarte y a Gang of Ten la monto todas las mañanas y nos conocemos muy bien. De cajones sé que sale mal, así que la dejé detrás para que fuese tranquila y en la recta nos colamos por dentro. Si tuviese menos temperamento, sería buenísima”. Hace unos días también nos sorprendió colocando a Checo en la gemela del Memorial Duque de Toledo: “Aunque no suelo montarlo, sé que galopa mucho por las mañanas, aunque ha tenido sus problemas de salud. Sabíamos que correría bien pero no tanto. Al que monto siempre es a Madrileño. Creo que es el mejor caballo de la cuadra, aunque todavía es un poquito caliente y seguro que el año que viene mejora. De los potros me gustan Argüero y Parsifal, un hijo de Rip Van Winkle que va a ser muy bueno. Y tenemos potras que van a ser de grandes premios, como Boston Charm, Bruneta o Noctalia”.

Iván Borrego confiesa que algún día le gustaría convertirse en preparador, como su padre, aunque ese futuro todavía lo ve muy lejano: “Ahora lo que quiero es seguir montando. Si el hipódromo tira hacia adelante, creo que me quedan bastantes años de jockey. En carreras los lotes son reducidos y es difícil montar. Hay muchos propietarios nuevos que no me conocían cuando yo ganaba y son reticentes a darme montas, pero es normal. Guillermo me está dando bastantes oportunidades y, en general, me están saliendo las cosas bien”.

Con el turf español más necesitado de jockeys que nunca y tras varios regresos intermitentes, parece haber llegado la consolidación definitiva de Iván Borrego. Motivación, al menos, le sobra.

Octubre de 2015 (publicado en A Galopar)

Carlos Guiñales